
¿Por qué el calentador del baño no deja de funcionar después de seis meses?
Seamos sinceros: los baños son un verdadero infierno para los dispositivos electrónicos. Un minuto hay suelos helados, y al siguiente, una densa nube de vapor. Es un ciclo brutal de calor y humedad que, básicamente, invita a que surjan fallos eléctricos. No nos limitamos a ensamblar estos calentadores y esperar lo mejor. De hecho, intentamos someterlos a pruebas extremas. La lucha contra el vapor El problema con el vapor de agua es que es muy astuto. Encuentra cada pequeña grieta en los sellos y se instala justo en las terminales eléctricas. Si eso sucede, se produce un cortocircuito. No es nada bueno. Para evitarlo, colocamos nuestros calentadores en cámaras climáticas. Simulamos años de duchas con vapor en solo unas pocas semanas. Es la única forma de saber si los sellos realmente cumplen su función o si los cables están a punto de quemarse. El problema de las “duchas frías” Utilizamos cuarzo infrarrojo de onda corta porque es excelente para calentar. Pero el cuarzo tiene una debilidad: el choque térmico. Imagina una lámpara caliente a la que de repente se le echa agua fría. Eso es lo que causa microgrietas. Por eso, sometemos nuestros calentadores a ciclos térmicos. Aumentamos la temperatura y luego exponemos los calentadores a alta humedad. Lo hacemos una y otra vez. Si el vidrio va a romperse, queremos que eso ocurra en nuestro laboratorio, no en tu casa. Encontrar el equilibrio perfecto Es un verdadero equilibrio. Si sellamos completamente el dispositivo para evitar que entre la humedad, accidentalmente atrapamos el calor dentro. Entonces, los componentes internos del calentador comienzan a dañarse. Pasamos mucho tiempo intentando encontrar el equilibrio adecuado entre sellos herméticos y ventilación adecuada. El resultado es un calentador que puede soportar un baño húmedo sin sobrecalentarse. Hacemos esto con cada lote. Es mucho trabajo, pero es mejor que dejar que encuentres defectos después de haberlo instalado.