
Calentarse rápidamente: el secreto para tener áreas de cambio más cómodas
No hay nada peor que bajar de un suelo helado en el taller y entrar en una área de cambio sintiendo aún el frío en los huesos. Cuando los miembros del equipo tiemblan de frío, no piensan en la productividad; solo intentan dejar de temblar.
Por eso optamos por calentadores infrarrojos montados en el techo. En lugar de perder tiempo y dinero tratando de calentar el aire de la habitación, estos calentadores actúan directamente sobre las personas y los bancos donde se encuentran. Es prácticamente instantáneo.
La mayoría de los calentadores intentan distribuir el aire caliente por toda la habitación mediante ventiladores y conductos. Eso lleva mucho tiempo. Los calentadores infrarrojos son diferentes: emiten energía que impacta directamente en los objetos sólidos, como los cuerpos de las personas, convirtiéndose en calor de inmediato. No hay necesidad de esperar a que la habitación se “caliente”. Se siente el calor en cuanto uno entra por la puerta.
Al instalar estos calentadores, consideramos cuán alto es el techo y cuán frío puede ser el ambiente en el área de cambio. Por lo general, elegimos emisores de onda corta o media, ya que logran penetrar el frío más rápido.
Además, como están conectados al techo, no hay equipo voluminoso que ocupe espacio en el suelo, donde la gente necesita moverse con libertad.
Pero no todo es magia. Hay algunas cosas a tener en cuenta.
El mantenimiento es sencillo: no hay filtros que reemplazar ni bombas que fallen. Pero hay que tener en cuenta los “zonas frías”. Si alguien está detrás de un armario alto, el calor no llegará hasta él. Es como estar bajo la sombra en un día soleado.
Para solucionarlo, dedicamos mucho tiempo a planificar dónde colocar exactamente los calentadores, para que nadie quede en una zona fría.
Un último consejo: tenga en cuenta la altura. Si los calentadores están instalados demasiado bajos, la persona que esté justo debajo de ellos sentirá calor extremo, mientras que la persona que esté a tres pies de distancia seguirá sintiéndose helada. Ajustar la altura adecuadamente es la única forma de asegurar que el calor se distribuya uniformemente por toda la habitación.